como agua para chocolate

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como agua para chocolate

Post  Admin on Thu Aug 14, 2008 10:22 pm

Carlos Fuentes afirma que «inventar un lenguaje es decir todo lo que la historia ha callado».

«la elaboración crítica de todo lo no
dicho en nuestra larga historia de mentiras, silencios, retóricas y complicidades académicas».
Contra «lo no dicho», contra la imposibilidad de Tita para casarse con el hombre que ama,
contra la subordinación a viejas costumbres irracionales, contra la condena injusta de la hija
menor que no podrá consumar su amor por sumisión a añejas órdenes familiares no escritas
pero ejercidas con la violencia de los hechos,

Así, una inmensa tristeza se va a adueñar de los que probaron el
pastel de boda fraguado con las lágrimas de Tita, una melancolía que llevará a los invitados al
convite a «terminar en el patio, los corrales y los baños añorando cada uno el amor de su vida».

no ha sido para condenar a Tita a la aceptación de un destino de renuncias, sino para
enfrentarse a la vida de las mujeres limitadas a una acción que sólo será expresada mediante
los esfuerzos para saciar a los demás.

Tita, convertida de pronto en Ceres, diosa de la
alimentación, por un acto de amor.

fue pronto traducida a 33 idiomas y llevada al cine por el cineasta Alfonso Arau

galardones internacionales, convirtiendo a Laura Esquivel en una de las escritoras
latinoamericanas más populares del mundo.

«Tal vez la única salida que nos queda es rescatar el fuego civilizador y convertirlo
nuevamente en el centro de nuestro hogar. Reunámonos junto a él para reflexionar sobre
nuestra relación íntima con la vida. Recuperemos el culto a la cocina, para que dentro de ese
espacio de libertad y democracia, podamos recordar cuál es el significado de nuestra
existencia», ha escrito Laura Esquivel.


-------------------------------

enero. torta de navidad
picar cebolla. empezar a llorar, sin parar. Tita, abuela. una mujer hipersensible. nacio llorando. porque según el oráculo, en esta vida, se le ha negado el matrimonio. nacio en la cocina, amor a la cocina.
dos dias despues, papa murio. y a la mama se le fue la leche. tita sufria de hambre. Nacha, una buena cocinera, se ofrecio a alimentar a la bebe. por lo tanto, tita creció con un sexto sentido de la cocina. Para ella reír era una manera de llorar.(por la cebolla)
De igual forma confundía el gozo de vivir con el de comer. dominaba la cocina, sin embargo, para sus hermanas ese era un mundo incomprendible.
la persona con quien se divertia era Nacha.
le encantaban las tortas de navidad.
pues los olores tienen la característica de reproducir tiempos
pasados junto con sonidos y olores nunca igualados en el presente. A Tita le gustaba hacer
una gran inhalación y viajar junto con el humo y el olor-tan peculiar que percibía hacia los
recovecos de su memoria.

la familia De la Garza
Nacha la cocinera, Tita, Mama elena, gertrudis, rosaura. chencha (la sirvienta)Pedro Muzquiz .don Pascual


especial preparacion de chorizo.
Tita, que entonces contaba con quince años, le anunció con voz
temblorosa que Pedro Muzquiz quería venir a hablar con ella...
-Pues más vale que le informes que si es para pedir tu mano, no lo haga. Perdería su
tiempo y me haría perder el mío. Sabes muy bien que por ser la más chica de las mujeres a ti
te corresponde cuidarme hasta el día de mi muerte.
recibiendo sus amargas lágrimas desde el momento en que nació,
y a la otra a asumir esta absurda determinación.
ella hacia muchas preguntas por dentro_ ¿Se había tomado alguna vez en cuenta la opinión de las hijas afectadas? ¿Le estaba
permitido al menos, si es que no se podía casar, conocer el amor? ¿
Se encontraban ahí reunidas con el propósito de preparar tortas de Navidad. Como su
nombre lo indica, estas tortas se elaboran durante la época navideña, pero en está ocasión
las estaban haciendo para festejar el cumpleaños de Tita. El 30 de septiembre cumpliría 16
años y quería celebrarlos comiendo uno de sus platillos favoritos
Mamá Elena para informarles que había aceptado que Pedro se casara, pero con
Rosaura
-Claro que la tengo, pero si a usted le negaran de una manera rotunda casarse con la
mujer que ama y la única salida que le dejaran para estar cerca de ella fuera la de casarse
con la hermana, ¿no tomaría la misma decisión que yo?
amor a primera vista. tita y pedro.
confesion de pedro: -No, no podría, necesito una respuesta en este momento: el amor no se piensa, se siente o
no se siente. Yo soy hombre de pocas, pero muy firmes palabras. Le juro que tendrá mi amor
por siempre. ¿Qué hay del suyo? ¿Usted también lo siente por mí?
-¡Sí!
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Re: como agua para chocolate

Post  Admin on Thu Aug 14, 2008 11:46 pm

2 febrero pastel chabela. pastel de boda de pedro con rosaura.
batir 170 huevos
Un estremecimiento
recorría el cuerpo de Tita y, como vulgarmente se dice, se le ponía la piel de gallina cada vez
que se rompía un huevo.
Desde que se fijó la boda para el 12 de enero
De ahí
nació la aversión de Nacha para con Rosaura y la rivalidad entre las dos hermanas, que
culminaba con esta boda en la que Rosaura se casaba con el hombre que Tita amaba. Lo que
Rosaura no sabia, aunque lo sospechaba, era que Pedro amaba a Tita con un amor
inconmensurable.
Pero se tardaron más de lo acostumbrado pues la masa no podía espesar debido a las
lágrimas de Tita.
Y así, abrazadas, permanecieron llorando hasta que a Tita no le quedaron más lágrimas en
los ojos. Entonces lloró en seco y dicen que eso duele más, como el parto seco, pero al menos
no seguía mojando la masa del pastel, pudiendo continuar con el paso siguiente, que es del
relleno.
hacer el pastel. toparse con pedro, el trata de explicarlo. ella rechaza escuchar alguna explicacion diciendo que solo mentiras le ha salido.
entra a la sala, y esta gertrudis y chencha cociendo. seda francesa. para el momento intimo del matrimonio.

Cuando terminó, se le ocurrió darle un dedazo al fondant, para ver si las lágrimas de Tita
no habían alterado el sabor. Y no, aparentemente, no alteraron el sabor, pero sin saber por
qué, a Nacha le entró de golpe una gran nostalgia. Recordó uno a uno todos los banquetes de
boda que había preparado para la familia De la Garza con la ilusión de que, el próximo fuera
el suyo. A sus 85 años no valía la pena llorar, ni lamentarse de que nunca hubieran llegado
ni el esperado banquete ni la esperada boda, a pesar de que el novio sí llegó, ¡vaya que había
llegado! Sólo que la mamá de Mamá Elena se habla encargado de ahuyentarlo. Desde
entonces se habla conformado con gozar de las bodas ajenas y así lo hizo por muchos años
sin repelar. No sabía por qué lo hacía ahora. Sentía que era una reverenda tontería, pero no
podía dejar de hacerlo. Cubrió con el turrón lo mejor que pudo el pastel y se fue a su cuarto,
con un fuerte dolor de pecho. Lloró toda la noche y a la mañana siguiente no tuvo ánimos
para asistir a la boda.

Pedro, abrazándola más cerca de lo que las normas sociales permiten, aprovechó la única
oportunidad que tenía de poder decirle a Tita algo al oído.
-Estoy seguro de que así será, pues logré con esta boda lo que tanto anhelaba: estar cerca
de usted, la mujer que verdaderamente amo...

Una
inmensa nostalgia se adueñaba de todos los presentes en cuanto le daban el primer bocado
al pastel. Inclusive Pedro, siempre tan propio, hacía un esfuerzo tremendo por contener las
lágrimas. Y Mamá Elena, que ni cuando su esposo murió había derramado una infeliz
lágrima, lloraba silenciosamente. Y eso no fue todo, el llanto fue el primer síntoma de una
intoxicación rara que tenía algo que ver con una gran melancolía y frustración que hizo presa
de todos los invitados y los hizo terminar en el patio, los corrales y los baños añorando cada
uno al amor de su vida. Ni uno solo escapó del hechizo y sólo algunos afortunados llegaron a
tiempo a los baños; los que no, participaron de la vomitona colectiva que se organizó en
pleno patio. Bueno, la única a quien el pastel le hizo lo que el viento a Juárez fue a Tita. En
cuanto terminó de comerlo abandonó la fiesta. Quería notificarle a Nacha cuanto antes que
estaba en lo cierto al decir que Pedro la amaba sólo a ella. Por ir imaginando la cara de
felicidad que Nacha pondría no se percató de la desdicha que crecía a su paso hasta llegar a
alcanzar niveles patéticamente alarmantes.

todos se vomitan... Nacha aparece muerta con la foto de su novio del pasado
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Re: como agua para chocolate

Post  Admin on Fri Aug 15, 2008 1:10 am

Codornices en pétalos de rosas

recibio un ramo de rosas de pedro (tita)
Esta lamentable muerte tenia a Tita en un estado de depresión muy grande. Nacha, al
morir, la había dejado muy sola. Era como si hubiera muerto su verdadera madre. Pedro,
tratando de ayudarla a salir adelante, pensó que sería un buen detalle llevarle un ramo de
rosas al cumplir su primer año como cocinera del rancho. Pero Rosaura -que esperaba su
primer hijo- no opinó lo mismo, y en cuanto lo vio entrar con el ramo en las manos y dárselo
a Tita en vez de a ella, abandonó la sala presa de un ataque de llanto.

Parecía que habían descubierto un código nuevo de comunicación en el que Tita era la
emisora, Pedro el receptor y Gertrudis la afortunada en quien se sintetizaba esta singular
relación sexual, a través de la comida.

Gertrudis dejó de correr en cuanto lo vio venir hacia ella. Desnuda como estaba, con el
pelo suelto cayéndole hasta la cintura e irradiando una luminosa energía, representaba lo
que sería una síntesis entre una mujer angelical y una infernal. La delicadeza de su rostro y
la perfección de su inmaculado y virginal cuerpo contrastaban con la pasión y la lujuria que
le salía atropelladamente por los ojos y los poros. Estos elementos, aunados al deseo sexual
que Juan por tanto tiempo había contenido por estar luchando en la sierra, hicieron que el
encuentro entre ambos fuera espectacular.

siguió galopando como si supiera
perfectamente cuál era su destino final, a pesar de que Juan le había soltado las riendas
para poder abrazar y besar apasionadamente a Gertrudis. El movimiento del caballo se
confundía con el de sus cuerpos mientras realizaban su primera copulación a todo galope y
con alto grado de dificultad.

Y como mudos espectadores de una película, Pedro y Tita se emocionaron hasta las
lágrimas al ver a sus héroes realizar el amor que para ellos estaba prohibido. Hubo un
momento, un solo instante en que Pedro pudo haber cambiado el curso de la historia.
Tomando a Tita de la mano alcanzó a pronunciar: -Tita... Sólo eso. No tuvo tiempo de decir
más.
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Re: como agua para chocolate

Post  Admin on Fri Aug 15, 2008 1:27 am

Mole de guajolote con almendra y ajonjolí

pues le interesaba
mucho quedar bien en la fiesta tan importante a celebrarse en el rancho: el bautizo de su
sobrino, el primer hijo de Pedro y Rosaura.

Este acontecimiento ameritaba una gran comida
con mole. Para la ocasión se había mandado hacer una vajilla de barro especial con el
nombre de Roberto, que así se llamaba el agraciado bebé, quien no paraba de recibir las
atenciones y los regalos de familiares y amigos. En especial de parte de Tita, quien en contra
de lo que se esperaba, sentía un inmenso cariño por este niño, olvidando por completo que
era el resultado del matrimonio de su hermana con Pedro, el amor de su vida.

el olor de las almendras dorándose en el
comal, la melodiosa voz de Tita, que cantaba mientras cocinaba, habían despertado su
instinto sexual. Y así como los amantes saben que se aproxima el momento de una relación
íntima, ante la cercanía, el olor del ser amado, o las caricias recíprocas en un previo juego
amoroso, así estos sonidos y olores, sobre todo el del ajonjolí dorado, le anunciaban a Pedro
la proximidad de un verdadero placer culinario.

Tita levantó la vista sin dejar de moverse y sus ojos se encontraron con los de Pedro.
Inmediatamente, sus miradas enardecidas se fundieron de tal manera que quien los hubiera
visto sólo habría notado una sola mirada, un solo movimiento rítmico y sensual, una sola
respiración agitada y un mismo deseo.

La mirada de Pedro le había hecho recuperar la confianza en el amor que éste le
profesaba.

Desesperada, por las noches, obviamente después de tejer un buen
tramo de su colcha, inventaba una nueva receta con la intención de recuperar la relación que
entre ella y Pedro había surgido a través de la comida. De esta época de sufrimiento nacieron
sus mejores recetas.

mama le "pidio" a pedro para que no alabara mas la comida que hace tita

Salió al patio justo en el momento en que Pedro le gritaba buscándola con desesperación.
Tenía que ir a Eagle Pass por el doctor Brown, que era el médico de la familia, y no la
encontraba por ningún lado. Rosaura había empezado con los dolores de parto.

Pero lo que nunca se esperó es que a Pedro lo capturaran los federales injustamente
impidiéndole llegar por el doctor y que Mamá Elena y Chencha no pudieran regresar a causa
de una balacera que se entabló en el pueblo y las obligó a refugiarse en casa de los Lobo, y
que de esta manera la única presente en el nacimiento de su sobrino fuera ella,
¡precisamente ella!

El llanto del niño invadió todos los espacios vacíos dentro del corazón de Tita. Supo
entonces que amaba nuevamente: a la vida, a ese niño, a Pedro, inclusive a su hermana,
odiada por tanto tiempo: Tomó al niño entre sus manos, se lo llevó a Rosaura, y juntas
lloraron un rato, abrazadas a él.

Temían por su vida. Ahora sólo les quedaba la preocupación por la salud de Rosaura, que
aún estaba muy delicada e hinchada. El doctor Brown la examinó exhaustivamente. Fue
entonces que supieron lo peligroso que había estado el parto. Según el doctor, Rosaura sufrió
un ataque de eclampsia que la pudo haber matado.

doctor Desde la muerte de su esposa, cinco años atrás, nunca había vuelto a sentirse atraído
hacia ninguna mujer. El dolor de haber perdido a su cónyuge, prácticamente de recien
casados, lo había dejado insensible para el amor todos estos años. Qué extraña sensación le
producía el observara Tita. Un hormigueo le recorría todo el cuerpo, despertando y activando
sus dormidos sentidos.
Fue verdaderamente una fortuna que Mamá Elena estuviera muy preocupada por la salud
de Rosaura y no detectara el brillo de admiración que John tenia en la mirada mientras
observaba a Tita, pues de haberlo hecho no le hubiera abierto tan confiadamente las puertas
de su hogar.

Por ahora el doctor no le representaba ningún problema a Mamá Elena; lo único que la
tenía muy preocupada era que Rosaura no tenía leche

En el pueblo, afortunadamente, encontraron una nodriza que se encargó de amamantar al
niño.

Durante un mes lo hizo de maravilla, hasta que una
mañana, cuando se dirigía al pueblo a visitar a su familia, fue alcanzada por una bala
perdida que se escapó de una balacera entre rebeldes y federales y la hirió de muerte.

Buscaba su
leche entre los senos de Tita. Si hay algo en la vida que Tita no resistía era que una persona
hambrienta le pidiera comida y que ella no pudiera dársela. Le provocaba mucha angustia. Y
sin poderse contener por más tiempo, Tita se abrió la blusa y le ofreció al niño su pecho.
Sabía que estaba completamente seco, pero al menos le serviría de chupón y lo mantendría
ocupado mientras ella decidía qué hacer para calmarle el hambre.

El niño se pescó del pezón con desesperación y succionó y succionó, con fuerza tan
descomunal, que logró sacarle leche a Tita. Cuando ella vio que el niño recuperaba poco a
poco la tranquilidad en su rostro y lo escuchó deglutir sospechó que algo extraordinario
estaba pasando. ¿Sería posible que el niño se estuviera alimentando de ella? Para
comprobarlo, separó al niño de su pecho y vio cómo le brotaba un chisguete de leche. Tita no
alcanzaba a comprender lo que sucedía. No era posible que una mujer soltera tuviera leche,
se trataba de un hecho sobrenatural y sin explicación en esos tiempos.

Estaba tan absorta en la contemplación del niño que no sintió
cuando Pedro entró a la cocina. Tita era en ese momento la misma Ceres personificada, la
diosa de la alimentación en pleno.

Entonces los ojos de Pedro contemplaron realmente lo
que ya antes había visto a través de la ropa: los senos de Tita.

Tita intentó cubrirse con la blusa, Pedro la ayudó en silencio y con gran ternura. Al
hacerlo, una serie de sentimientos encontrados se apoderaron de ellos: amor, deseo, ternura,
lujuria, vergüenza... temor de verse descubiertos.

El niño, por tanto, en lugar de ser un motivo de separación entre ambos, terminó por
unirlos más. Tal parecía que la madre del niño era Tita y no Rosaura. Ella así lo sentía y así
lo demostraba. El día del bautizo, ¡con qué orgullo cargaba a su sobrino y lo mostraba a
todos los invitados! Rosaura no pudo estar presente más que en la iglesia pues aún se sentía
mal. Tita entonces tomó su lugar en el banquete.

Realmente
ella ejercía el puesto de madre sin el título oficial. Pedro y Roberto le pertenecían y ella no
necesitaba nada más en la vida

¡el mole que había
preparado estaba delicioso! Ella no paraba de recibir felicitaciones por sus méritos como
cocinera y todos querían saber cuál era su secreto. Fue verdaderamente lamentable que en el
momento en que Tita respondía a esta pregunta diciendo que su secreto era que había
preparado el mole con mucho amor, Pedro estuviera cerca y los dos se miraran por una
fracción de segundo con complicidad, recordando el momento en que Tita molía en el metate,
pues la vista de águila de Mamá Elena, a 20 metros de distancia, detectó el destello y le
molestó profundamente.

después
de comer el mole, todos habían entrado en un estado de euforia que los hizo tener reacciones
de alegría poco comunes. Reían y alborotaban como nunca lo habían hecho y pasaría
bastante tiempo antes de que lo volvieran a hacer.

mama elena Creo que lo más
conveniente sería que en cuanto tenga más fuerzas se vaya junto con su esposo y su hijito a
vivir a San Antonio, Texas, con mi primo. Ahí tendrá mejor atención médica.

Las palabras que Tita escuchó resonaron como cañonazos dentro de su cerebro. No podía
permitir que esto pasara. No era posible que ahora le quitaran al niño. Tenía que impedirlo a
como diera lugar. Por lo pronto, Mamá Elena logró arruinarle la fiesta. La primera fiesta que
gozaba en su vida.
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Re: como agua para chocolate

Post  Admin on Fri Aug 15, 2008 2:15 pm

Chorizo norteño

El
motivo era que Tita, desde que Pedro, Rosaura y el niño se habían ido a vivir a San Antonio,
Texas, había perdido todo interés en la vida, exceptuando el que le despertaba un indefenso
pichón al que alimentaba con lombrices. De ahí en fuera, la casa podía caerse, que a ella no
le importaba.

llegaron los revolucionarios a quitarles todas las pertenencias. sin embargo, mama elena defendio su casa
De lo que nunca se enteró es de que ese era el mismo Juan
Alejandrez que meses antes se habla llevado a su hija Gertrudis.

Sólo Tita, cuya misión era la de atenderla hasta su muerte, era la única que podía estar
presente en el ritual y ver a su madre desnuda...

Tita siempre daba gracias a Dios de que su mamá sólo se bañara una vez por semana,
porque si no su vida sería un verdadero calvario..

En opinión de Mamá Elena, con el baño pasaba lo mismo que con la comida: por más que
Tita se esforzaba, siempre cometía infinidad de errores.

Pedro, sentado en su hamaca, comía su sandia y pensaba en Tita. Su cercanía le producía
una gran agitación. No podía dormir imaginándola ahí a unos pasos de él...

Tita se sorprendió al sentir que alguien la jalaba y le tapaba la boca, pero inmediatamente
se dio cuenta de a quién pertenecía esa mano, y permitió sin ninguna resistencia que la
mano se deslizara primero por su cuello hasta sus senos y después en un reconocimiento
total por todo su cuerpo.

al día siguiente Mamá Elena, que por un tiempo parecía haber
cambiado de opinión en cuanto a que Pedro y Rosaura se fueran a vivir a San Antonio,
Texas, aceleró la partida y en tres días más logró que se fueran del rancho.

-Es q'el Felipe yástá aquí y dice ¡que si petatió!
-¿Qué dices? ¿Quién se murió?
-¡Pos el niño!
-¿Cuál niño?
-¡Pos cuál iba’ser! Pos su nieto, todo lo que comía le caía mal ¡y pos si petatió!

Tita sintió que una violenta agitación se posesionaba de su ser: enfrentó firmemente la
mirada de su madre mientras acariciaba el chorizo y después, en lugar de obedecerla, tomó
todos los chorizos que encontró y los partió en pedazos, gritando enloquecida.
-¡Mire lo que hago con sus órdenes! ¡Ya me cansé! ¡Ya me cansé de obedecerla!
Mamá Elena se acercó, tomó una cuchara de madera y le cruzó la cara con ella.
-¡Usted es la culpable de la muerte de Roberto! -le gritó Tita fuera de sí y salió corriendo,
secándose la sangre que le escurría de la nariz; tomó al pichón, la cubeta de lombrices y se
subió al palomar.

Chencha bajó diciendo que Tita estaba como loca y que no quería abandonar el palomar.
-Muy bien, si está como loca va a ir a dar al manicomio. ¡En esta casa no hay lugar para
dementes!

Y efectivamente, de inmediato mandó a Felipe a por el doctor Brown para que se llevara a
Tita a un manicomio. El doctor llegó, escuchó la versión de la historia de parte de Mamá
Elena y se dispuso a subir al palomar.
Encontró a Tita desnuda, con la nariz rota y llena de suciedad de palomas por todo el
cuerpo. Algunas plumas se le habían pegado en la piel y el pelo. En cuanto vio al doctor
corrió a un rincón y se puso en posición fetal.

Nadie supo qué le dijo el doctor Brown durante las horas que pasó con ella, pero al
atardecer bajó con Tita ya vestida, la subió a su carretela y se la llevó.
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Re: como agua para chocolate

Post  Admin on Fri Aug 15, 2008 3:48 pm

Masa para hacer fósforos

De toda la casa, ése era el lugar preferido de ambos. Tita lo había descubierto a la semana
de haber llegado a la casa del doctor John Brown. Pues John, en contra de lo que Mamá
Elena le había pedido, en lugar de depositarla en un manicomio la llevó a vivir con él. Tita
nunca dejaría de agradecérselo. Tal vez en un manicomio hubiera terminado realmente loca.
En cambio, aquí, con las cálidas palabras y las actitudes de John para con ella se sentía
cada día mejor.

Después las manos de John, graves y amorosas, quitándole la ropa y bañándola; luego
con cuidado le había desprendido de todo el cuerpo la suciedad de las palomas, dejándola
limpia y perfumada. Por último, le había cepillado el cabello tiernamente y acostado en una
cama con sábanas almidonadas.
Esas manos la habían rescatado del horror y nunca lo olvidaría.

A veces Tita ni siquiera probaba la comida, era una comida insípida que le desagradaba.
En lugar de comer, prefería ponerse horas enteras viéndose las manos. Como un bebé, las
analizaba y las reconocía como propias. Las podía mover a su antojo, pero aún no sabía qué
hacer con ellas, aparte de tejer.

Permaneció un buen rato al lado de esta señora. Ella tampoco hablaba, pero no era
necesario. Desde un principio se estableció entre ellas una comunicación que iba más allá de
las palabras.
Desde entonces diariamente la había visitado. Pero poco a poco, en lugar de ella, fue
apareciendo el doctor Brown. La primera vez que sucedió le causó extrañeza, no esperaba
encontrarlo ahí, ni tampoco los cambios que había hecho en la decoración del lugar.

Cada persona tiene que descubrir cuáles
son sus detonadores para poder vivir, pues la combustión que se produce al encenderse uno
de ellos es lo que nutre de energía el alma. En otras palabras, esta combustión es su
alimento. Si uno no descubre a tiempo cuáles son sus propios detonadores, la caja de cerillos
se humedece y ya nunca podremos encender un solo fósforo.

Mientras tanto, Tita, con los ojos fijos en el techo, no podía dejar de pensar en las palabras
de John: ¿sería posible hacer vibrar su alma nuevamente? Deseó con todo su ser que así
fuera.
Tenía que encontrar a alguien que lograra encenderle este anhelo.
¿Y si esa persona fuera John? Recordaba la placentera sensación que le recorrió el cuerpo
cuando él la tomó de la mano en el laboratorio. No. No lo sabía. De lo único que estaba
convencida es de que no quería volver al rancho. No quería vivir cerca de Mamá Elena nunca
más.
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Re: como agua para chocolate

Post  Admin on Fri Aug 15, 2008 4:19 pm

Caldo de colita de res

Hacía tres meses, al probar una cucharada del caldo que Chencha le preparó y le llevó a la
casa del doctor John Brown, Tita había recobrado toda su cordura
Cuando se dio cuenta de que se trataba de las lágrimas de Tita, John bendijo a Chencha y
a su caldo de colita por haber logrado lo que ninguna de sus medicinas había podido: que
Tita llorara de esa manera. Apenado por la intromisión, se dispuso a retirarse. La voz de Tita
se lo impidió. Esa melodiosa voz que no había pronunciado palabra en seis meses.
-¡John! ¡No se vaya, por favor!

Y al igual que con Gertrudis, tenía vetado inclusive el que
se pronunciara su nombre. Por cierto, Nicolás había regresado hacía poco con noticias de
ella.
Efectivamente la había encontrado trabajando en un burdel. Le había entregado su ropa y
ella le había mandado una carta a Tita.

Sería ilógico esperar que sufriera por la
separación de esa lechuga con la que nunca había podido hablar ni establecer ningún tipo de
comunicación y de la que sólo conocía las hojas exteriores, ignorando que en su interior
había muchas otras escondidas.

Tita abrió el cofre con morbosa curiosidad. Contenía un paquete de cartas de un tal José
Treviño y un diario. Las cartas estaban dirigidas a Mamá Elena. Tita las ordenó por fechas y
se enteró de la verdadera historia de amor de su madre. José habla sido el amor de su vida.
No le habían permitido casarse con él pues tenía en sus venas sangre negra.

Cuando los padres de Mamá Elena habían descubierto el
amor que existía entre su hija y este mulato, horrorizados la obligaron inmediatamente a
casarse con Juan De la Garza, su padre.

Esta acción no logró impedir que aun estando casada siguiera manteniendo
correspondencia secreta con José, y tal parecía que no se habían conformado solamente con
este tipo de comunicación, pues, según estas cartas, Gertrudis era hija de José y no de su
padre.

Mamá Elena había intentado huir con José al enterarse de este embarazo, pero la noche
en que lo esperaba escondida, tras los oscuros del balcón, presenció cómo un hombre
desconocido, sin motivo aparente, protegiéndose entre las sombras de la noche, atacaba a
José eliminándolo de este mundo. Después de grandes sufrimientos Mamá Elena se resignó
entonces a vivir al lado de su legítimo marido. Juan De la Garza ignoró por muchos años
toda esta historia, pero se enteró de ella precisamente cuando Tita nació. Había ido a la
cantina a festejar con unos amigos el nacimiento de su nueva hija y ahí alguna lengua
venenosa le había soltado la información. La terrible noticia le provocó un infarto. Eso era
todo.

Durante el entierro Tita realmente lloró por su madre. Pero no por la mujer castrante que
la había reprimido toda la vida, sino por ese ser que había vivido un amor frustrado. Y juró
ante su tumba que ella nunca renunciaría al amor, pasara lo que pasara. En esos momentos
estaba convencida de que su verdadero amor era John. El hombre que estaba a su lado
apoyándola incondicionalmente. Pero en cuanto vio que se acercaba un grupo de gentes al
panteón y distinguió a lo lejos la silueta de Pedro acompañado de Rosaura ya no estuvo tan
segura de sus sentimientos.

Rosaura, luciendo una gran panza de embarazada, caminaba lentamente. En cuanto vio a
Tita se le acercó y la abrazó llorando desconsoladamente. Le seguía en turno Pedro. En
cuanto Pedro la abrazó su cuerpo vibró como una gelatina. Tita bendijo a su madre por darle
el pretexto de poder volver a ver y abrazar a Pedro. Inmediatamente después, se retiró
bruscamente. Pedro no se merecía el que lo quisiera tanto. Había mostrado debilidad al irse
lejos de ella y eso no se lo perdonaba.

John tomó a Tita de la mano durante el regreso al rancho, y Tita a su vez, lo tomó del
brazo enfatizando que entre ellos había algo más que amistad. Quería provocarle a Pedro los
mismos dolores que ella siempre había sentido al verlo al lado de su hermana.
Pedro los observó con los ojos entrecerrados. No le gustaba nada la familiaridad con la que
John se acercaba y con la que Tita le hablaba al oído. ¿Qué era lo que estaba pasando? Tita
le pertenecía y no iba a permitir que se la quitaran. Mucho menos ahora que había
desaparecido el mayor impedimento para su unión: Mamá Elena.
0Querida Tita:
No sabes cómo te agradezco el que me hayas enviado mi ropa. Por fortuna aún me
encontraba aquí y la pude recibir. Mañana voy a dejar este lugar, pues no es el que
me pertenece. Aún no se cuál será, pero sé que en alguna parte tengo que encontrar
un sitio adecuado para mí. Si caí aquí fue porque sentía que un fuego muy intenso me
quemaba por dentro, el hombre que me cogió en el campo prácticamente me salvó la
vida. Ojalá lo vuelva a encontrar algún día. Me dejó porque sus fuerzas se estaban
agotando a mi lado, sin haber logrado aplacar mi fuego interior. Por fin ahora,
después de que infinidad de hombres han pasado por mí, siento un gran alivio. Tal vez
algún día regrese a casa y te lo pueda explicar.
Te quiere tu hermana Gertrudis.

Esa noche, al llegar a la casa un grupo de bandoleros atacó el rancho. A Chencha la
violaron y Mamá Elena, al tratar de defender su honor, recibió un fuerte golpe en la espalda y
éste le provocó una paraplejia que la paralizó de la cintura para abajo.

John guardó silencio. No le convenía irritar más a Mamá Elena. Ni tenía caso puesto que
estaba plenamente convencido de que él se casaría con Tita con o sin la autorización de ella.
Sabía también que ahora a Tita le tenía muy sin cuidado su absurdo destino y que en cuanto
cumpliera 18 años se casarían.

Al mes
murió Mamá Elena presa de unos dolores espantosos acompañados de espasmos y
convulsiones intensas. En un principio, Tita y John no se explicaban esta extraña muerte,
pues aparte de la paraplejia Mamá Elena clínicamente no tenia ninguna enfermedad Pero al
revisar su buró encontraron el frasco de vino de hipecacuana y dedujeron que de seguro
Mamá Elena lo había estado tomando a escondidas. John le hizo saber a Tita que este
vomitivo es tan fuerte que puede provocar la muerte.
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Re: como agua para chocolate

Post  Admin on Fri Aug 15, 2008 4:46 pm

Champandongo
VIII. Agosto

Hoy por la noche vendría John a pedir su
mano y tenla que prepararle una buena cena en tan sólo media hora. A Tita no le gustaba
cocinar con premura.

El principal motivo de su atraso era su adorable sobrina, que había nacido tres meses
antes, al igual que Tita, de una manera prematura. A Rosaura le afectó tanto la muerte de su
madre que anticipó el alumbramiento de su hija y quedó imposibilitada para amamantarla.
Es esta ocasión Tita no pudo o no quiso adoptar el papel de nodriza, como en el caso de su
sobrino, es más, ni siquiera lo intentó, tal vez por la experiencia demoledora que tuvo cuando
la separaron del niño. Ahora sabía que no había que establecer relaciones tan intensas con
niños que no eran propios.

Prefirió en cambio proporcionarle a Esperanza la misma alimentación que Nacha había
utilizado con ella cuando era una indefensa criatura: atoles y tés.
La bautizaron con el nombre de Esperanza a petición de Tita. Pedro había insistido en que
la niña llevara el mismo nombre de Tita, Josefita. Pero ella se negó terminantemente. No
quería que el nombre influyera en el destino de la niña. Bastante tenia ya con el hecho de
que al haber nacido, su madre tuviera una serie de alteraciones que obligaron a John a
practicarle una operación de urgencia para salvarle la vida, y quedara imposibilitada para
volverse a embarazar.

Sin embargo, había una serie de coincidencias que asociaban a esta niña con un destino
parecido al de Tita, por ejemplo, por mera necesidad pasaba la mayor parte del día en la
cocina, pues su madre no la podía atender y su tía sólo le podía procurar esmero dentro de la
cocina, así que con tés y atoles crecía de lo más sana entre los olores y los sabores de este
paradisíaco y cálido lugar.

A la que no le caía muy bien que digamos esta costumbre era a Rosaura, sentía que Tita le
quitaba a la niña por demasiado tiempo de su lado y en cuanto se recuperó por completo de
la operación pidió que inmediatamente después de que Esperanza tomara sus alimentos la
regresaran a su cuarto para dormirla junto a su cama, donde era su lugar. Esta disposición
llegó demasiado tarde, pues la niña para ese entonces ya se había acostumbrado a estar en
la cocina y no fue tan fácil sacarla de ella.

Pedro no podía haber elegido peor momento para hablar con Tita, pero aprovechando que
la encontró en las escaleras, aparentemente tomando un descanso, se le acercó con la
intención de convencerla de que no se casara con John.
-Tita, quisiera decirle que considero un lamentable error de su parte la idea que tiene de
casarse con John. Aún está a tiempo de no cometer esa equivocación, ¡no acepte ese
matrimonio, por favor!
-Pedro, usted no es nadie para decirme lo que tengo que hacer, o no. Cuando usted se
casó yo no le pedí que no lo hiciera, a pesar de que esa boda me destrozó. Usted hizo su vida,
¡ahora déjeme hacer la mía en paz!
-Precisamente por esa decisión que tomé y de la cual estoy completamente arrepentido, le
pido que recapacite. Usted sabe muy bien cuál fue el motivo que me unió a su hermana, pero
resultó un acto inútil que no funcionó, ahora pienso que lo mejor hubiera sido huir con
usted.
-Pues lo piensa demasiado tarde. Ahora ya no hay remedio. Y le suplico que nunca más en
la vida me vuelva a molestar, ni se atreva a repetir lo que me acaba de decir, mi hermana lo
podría escuchar y no tiene por qué haber otra persona infeliz en esta casa. ¡Con permiso...!
Ah. Y le sugiero que para la próxima vez que se enamore, ¡no sea tan cobarde!

Este desmesurado enojo era causado en una mínima parte por la discusión con Pedro, en
otra, por los incidentes y el trabajo de la cocina, y en una gran parte por las palabras que
Rosaura había pronunciado unos días antes.

cuando Rosaura le explicó a Alex que eso no
podía ser pues esa niñita estaba destinada a cuidarla hasta el día de su muerte,

Tita literalmente estaba
«como agua para chocolate». Se sentía de lo más irritable. Hasta el canturreo tan querido de
las palomas, que ya se habían reinstalado en el techo de la casa y que el día de su regreso le
había proporcionado tanto placer, en este momento la molestaba. Sentía que la cabeza le iba
a estallar como roseta de maíz. Tratando de impedirlo se la apretó fuertemente con las dos
manos. Un tímido golpe que sintió en el hombro la hizo reaccionar sobresaltada, con ganas
de golpear a quien fuera el que lo hizo, que de seguro venía a quitarle más .el tiempo. Pero
cuál no sería su sorpresa al ver a Chencha frente a ella. La misma Chencha de siempre,
sonriente y feliz. Nunca en la vida le había dado tanto gusto verla, ni siquiera cuando la
había visitado en casa de John. Como siempre Chencha llegaba caída del cielo, en el
momento en que Tita más lo necesitaba.

Ni rastro quedaba del trauma que había sufrido. El hombre que había logrado borrarlo
estaba a su lado, luciendo una sincera y amplia sonrisa. A leguas se veía que se trataba de
un hombre honrado y callado, bueno, eso quién sabe, porque lo que pasaba era que Chencha
no le permitió abrir la boca más que para decirle a Tita: «Jesús Martínez para servirle a
usted».

Jesús había sido su primer novio y nunca la había olvidado. Los papás de Chencha se
habían opuesto terminantemente a esos amores y de no haber sido porque Chencha regresó
a su pueblo y él la volvió a ver, nunca hubiera sabido dónde buscarla. Por supuesto no le
importó que Chencha no fuera virgen y se casó inmediatamente con ella. Regresaban juntos
al rancho con la idea de empezar una nueva vida ahora que Mamá Elena había muerto, y
pensaban tener muchos hijos y ser muy felices por los siglos de los siglos...

Los ojos de Pedro brillaban de una manera que era imposible no descubrirlos en la
penumbra, así como dos insignificantes gotas de rocío no podían pasar inadvertidas,
escondidas entre la maleza, al recibir los primeros rayos del sol.

En un ambiente tenso, John dio paso a la petición de mano. Pedro, como el hombre de la
casa, dio su aprobación de una manera hosca. Y se empezaron a establecer los detalles de la
misma. Cuando trataban de fijar la fecha de boda, Tita se enteró de los deseos de John de
posponerla un poco para así poder viajar al norte de Estados Unidos para traer a la única tía
que le quedaba y que quería estuviera presente en la ceremonia. Esto representaba un grave
problema para Tita: ella deseaba irse lo más pronto posible del rancho y de la cercanía de
Pedro.

Al sentir una presencia extraña, Tita giró sobre sí misma y la luz delineó claramente la
figura de Pedro poniendo una tranca en la puerta.
-¡Pedro! ¿Qué hace aquí.
Pedro, sin responderle, se acercó a ella, apagó la luz del quinqué, la jaló hacia donde
estaba la cama de latón que alguna vez perteneció a Gertrudis su hermana y tirándola sobre
ella, la hizo perder su virginidad y conocer el verdadero amor.5
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Re: como agua para chocolate

Post  Admin on Fri Aug 15, 2008 7:01 pm

Chocolate y Rosca de Reyes
IX. Septiembre

La sospecha de estar embarazada no la hacía sentirse como para tener la
risa a flor de labio. Nunca pensó en esta posibilidad al consumar su amor con Pedro. Aún no
se lo comunicaba a él. Esta noche pensaba hacerlo, pero no sabia cómo.

rosaura trata de reconciliarse con tita.

tita trata de decirle a pedro que esta embarazada

regresa gertrudis

Hasta
que se acercaron lo suficiente no pudo apreciar que quien venía al mando de la tropa era
nada menos que su hermana Gertrudis. A su lado cabalgaba el ahora general Juan
Alejandrez, el mismo que la había robado tiempo atrás.

Un año más tarde Gertrudis dio a luz a un niño mulato. Juan
enfureció y amenazó con dejarla. No le perdonaba a Gertrudis que hubiera vuelto a las
andadas. Entonces Tita, para salvar ese matrimonio, confesó todo. Por fortuna no se había
atrevido a quemar las cartas, ahora sí que con el «negro pasado» de su madre, pues éstas le
sirvieron perfectamente de prueba para demostrar la inocencia de Gertrudis.
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Re: como agua para chocolate

Post  Admin on Fri Aug 15, 2008 7:35 pm

Torrejas de natas
X. Octubre

Entonces Gertrudis, con su gran práctica en el campo de batalla
midió estratégicamente el tiempo que Pedro tardaría en cruzar por el umbral de la puerta
para, en ese precisó instante, dispararle las palabras:
-... Y creo que entonces sería bueno que Pedro se enterara de que esperas un hijo suyo.
¡Con gran éxito dio en el blanco! Pedro, fulminado, dejó caer el costal al suelo. Se moría de
amor por Tita. Ésta giró asustada y descubrió a Pedro que la miraba emocionado hasta las
lágrimas.

-Pues yo creo que es conveniente antes de que la tome que sepa que para mí, tener un hijo
con usted es la mayor dicha que podría alcanzar, y para gozarla como se debe me gustaría
que nos fuésemos muy lejos de aquí.

Tita pronunció las palabras mágicas para hacer desaparecer a Mamá Elena para siempre.
La imponente imagen de su madre empezó a empequeñecer hasta convertirse en una
diminuta luz. Conforme el fantasma se desvanecía, el alivio crecía dentro del cuerpo de Tita.
La inflamación del vientre y el dolor de los senos empezaron a ceder. Los músculos del centro
de su cuerpo se relajaron, dando paso a la impetuosa salida de su menstruación.
Esta descarga tantos días contenida mitigó sus penas. Respiró profunda y tranquilamente.
No estaba embarazada.

De pronto, el buscapiés se
acercó a Pedro girando vertiginosamente, y con una furia hizo que el quinqué más cercano a
él estallara en mil pedazos. El petróleo esparció las llamas con rapidez sobre la cara y el
cuerpo de Pedro.
Tita, que estaba terminando de tomar las medidas adecuadas para recibir su
menstruación, escuchó el alboroto que el accidente de Pedro provocaba. Precipitadamente
llegó hasta la ventana, la abrió y vio a Pedro corriendo por todo el patio, convertido en una
antorcha humana. Entonces Gertrudis lo alcanzó, se arrancó de un tirón la falda de su
vestido y con ella cubrió a Pedro, derribándolo sobre el piso.

Tita los vio irse con lágrimas en los ojos. Chencha también, pero al contrario de las de Tita
las de ella eran de felicidad. ¡Por fin podría descansar!

Forzando la vista, con gusto reconocieron que se trataba de la carretela de John. Ya
estaba de regreso. Al verlo, Tita se sintió completamente confundida. No sabía qué iba a
hacer ni qué le iba a decir. Por una parte le daba un gusto enorme verlo pero, por otra, se
sentía muy mal, de tener que cancelar su compromiso matrimonial con él. John llegó hasta
ella con un gran ramo de flores. La abrazó emocionado y al besarla se dio cuenta de que algo
había cambiado dentro de Tita.
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Re: como agua para chocolate

Post  Admin on Fri Aug 15, 2008 8:00 pm

Frijoles gordos con chile a la Tezcucana
XI. Noviembre

A Tita le angustiaba mucho no poder cancelar esta presentación
debido a que la tía de John ya tenía ochenta años y había venido desde tan lejos sólo con la
esperanza de conocerla. Darle una buena comida a la tía Mary era lo menos que Tita podía
hacer por la dulce anciana y por John, pero no tenía nada que ofrecerles aparte de la noticia
de que no se casaría con John.

Tita no entendía esta actitud de Pedro: parecía un niño chiquito emberrinchado. Hablaba
como si fuera a estar enfermo por el resto de sus días y no era para tanto, en poco tiempo
estaría restablecido por completo.

Tita se sorprendió al verla. Estaba igual de delgada que cuando era soltera. ¡Con sólo una
semana de no comer!

discusion entre rosaura y tita

dijo:
-Tita, no me importa lo que hiciste, hay acciones en la vida a las que no hay que darles
tanta importancia, si éstas no modifican lo esencial. Lo que me dijiste no cambió mi manera
de pensar y te repito que me encantaría ser el compañero de toda tu vida, pero quiero que
pienses muy bien si ese hombre soy yo o no. Si tu respuesta es afirmativa, celebraremos la
boda dentro de unos días. Si no, yo seré el primero en felicitar a Pedro y pedirle que te dé el
lugar que te mereces. '
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Re: como agua para chocolate

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